En primer lugar tenemos la Rosácea, una de las principales enfermedades de la piel. Esta enfermedad es de carácter inflamatorio y crónico y se presenta con los vasos sanguíneos dilatados y ústutas similares al acné pero sin comezones. Es muy común entre los 30 y 50 años sobre todo en aquellos que tienen la piel clara. Puede estar provocado por temperaturas extremas, estrés o la luz solar intensa, y se puede quitar o aliviar los síntomas fácilmente con antibióticos o fármacos tópicos.
Por otro lado tenemos el acné, algo muy común entre los jóvenes en la adolescencia, concretamente afecta al 80% de éstos entre 12 y 18 años. Este problema consiste en que brotan los conocidos granos con comezones, quistes e incluso cicatrices. Es más frecuente en hombres y es algo pasajero que dejaremos atrás en la edad más adulta.
También podemos hablar sobre la psoriasis, la enfermedad inflamatoria de la piel que afecta al 1,4% de toda la población española. Esta enfermedad consiste en que aparecen placas rojas circuscritas cubiertas de escamas gruesas, secas, plateadas y adherentes. En casi la mitad de los afectados se ha encontrado una predisposición genética aunque también hay factores influyentes como el estrés o el consumo de algunos medicamentos.
Por último tenemos la dermatitis atópica, un proceso inflamatorio de la piel caracterizado por excoriaciones y un fuerte picor que suele aparecer en la cara o en articulaciones como el codo o la rodilla, manos, cuello o pies. Esto afecta alrededor de al 10% de la población y es genética y hereditaria. Para aliviar sus síntomas se recomienda usar algodón, evitar el sudor y cuidar la alimentación y el sueño.

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