Como todos sabemos las mujeres atraviesan un sinfín de cambios a lo largo de las etapas de su embarazo. Muchos de estos cambios son comunes en todas las mujeres, aunque entre ellas se pueda experimentar cierta diferencia los cambios vienen a suponer más o menos cosas similares y parecidas.
A través de estas etapas un pequeño óvulo fecundado se va a ir convirtiendo en un precioso bebé con toda una vida por delante.
Normalmente el embarazo dura unos 280 días, es decir 40 semanas. Esto puede variar un poco de una persona a otra, pero por regla general suele ser así.
Contamos siempre a partir del primer día de la última menstruación, a partir de entonces es cuando se empiezan a apreciar etapas bien marcadas.
Durante el primer trimestre ocurre ese milagro en el que el óvulo fecundado se adhiere a la pared del útero y se forma el cordón umbilical. Es entonces cuando se va creando líquido amniótico y el feto comienza a formarse a pasos agigantados. Aquí se va a apreciar como su tamaño se multiplica exponencialmente y se desarrollan prácticamente todo sus órganos.
Los cambios que experimenta el bebé son asombrosos porque pasa de ser un óvulo fecundado a un bebé en toda regla.
Las mamás notarán durante esta etapa las nauseas, vómitos, mareos y cansancio. Aunque aun no se le note tripa, sus cambios internos son muy notables.
En el segundo trimestre estos síntomas de vómitos, nauseas, etc. disminuyen hasta desaparecer por completo y comienzan a aparecer otros síntomas como el aumento de peso, la tripa e incluso podremos notar como el bebé comienza a moverse. Sus sentidos comienzan a desarrollarse y es capaz de oírte y sentirte.
Y en el tercer trimestre nos encontramos con la etapa más segura, ya que en caso de parto prematuro hay muchas posibilidades de que salga adelante adecuadamente. En esta etapa el bebé ya ha ganado un buen tamaño y la barriga inconfundiblemente se nota de que es de embarazada. Esta etapa también se caracteriza porque comenzamos a notar molestias como dificultad para inhalar mucho aire, dormir e incluso ya no caminaremos ni nos moveremos con la misma soltura.
Y como todo, esto llega a su fin y el embarazo terminará con la contracciones que todo el mundo conoce horas antes de tener al bebé, cada vez más dolorosas y frecuentes hasta el ansiado y esperado momento del parto.

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