lunes, 11 de enero de 2016

El baño del bebé paso a paso.


En Farmacia Las Cañas Viana sabemos que bañar a nuestro bebé es un acto mucho más que higiénico, es un momento de conexión entre padres e hijos, de diversión, un momento para conocer mejor a nuestro bebé, de intimidad y hacerle vivir un momento relajado y placentero. Y para ello, os dejamos algunos consejos para que tanto vuestro bebé como vosotros disfrutéis de este momento tan especial.

Para lograr un baño relajante para nuestro bebé debemos tenerlo todo preparado antes de comenzar, nos sentiremos mucho más seguros y estaremos más tranquilos. Debemos reunir: jabón neutro, champú especial para bebés, toallas de algodón, ropa limpia, un cepillo, pañales, un termómetro de baño, y una esponja si queremos, si no podemos usar nuestras manos.

Una vez tengamos todo, debemos lavarnos las manos y cerrar las puertas y ventanas para evitar que la habitación se enfríe, e intentar que la temperatura de la habitación oscile entre los 23 y 25ºC. Después llenamos la bañera con agua tibia, debe estar a la temperatura corporal (35 y 37ºC), para saber cuando esta lista utilizaremos el termómetro de baño o la parte interior de nuestra muñeca.



Desnudamos al bebé, con calma y cuidado para que no se ponga nervioso, limpiamos la zona del pañal y lo envolvemos en una toalla mientras limpiamos sus orejitas y su cara con un trozo de algodón mojado en agua.

Sostenemos al bebé con el brazo que nos sea más cómodo, lo inclinamos hacia la bañera y con la otra mano lavamos su cabecita con la cantidad mínima de champú, y lo aclaramos bien.

Una vez hayamos acabado con la cabeza, lo sostenemos por los hombros con una mano, agarrándolo por debajo de las axilas, mientras con la otra manos sujetamos sus piernas o el trasero para que se quede sentado con la cabeza fuera del agua, y usamos esa manos para bañarlo.

Es muy importante que le hablemos en un tono bajo y tranquilo, para que el momento sea agradable para los dos, debemos bañarlo y secárlo de arriba a abajo para que resulte más fácil y una vez hayamos acabado, lo levantamos con suavidad, lo envolvemos en una toalla seca para darle calor y lo vestimos con cuidado e intentando que sea un momento agradable para él.


En el caso de los bebés recién nacidos, la técnica es la misma.
Primero limpiaremos sus ojos con un algodón humedecido en suero fisiológico, y después iremos introduciéndole poco a poco en el agua. Lo secaremos con cuidado dándole ligeros toquecitos, sin frotar.

A la hora de vestirle es muy importante que revisemos su cordón umbilical, para limpiarlo usaremos alcohol de 70ºC y lo envolvemos en una gasa limpia.
Si vemos que el color es rojizo, supura o tiene mal olor, deberemos comentárselo al pediatra.